martes 28 de abril de 2009

Recibimiento





Cuando regresamos al país, el pueblo nos recibió con una tremenda crueldad (...) Debo confesar que lloré mucho por todos los agravios que tuve que recibir.
Antes de llegar ya más o menos sabíamos que los ánimos no eran los mejores y teníamos mucho miedo. La prensa nos castigó mucho, incitó a la gente a que nos fuera a recibir con palos y monedas para castigarnos. Era una cosa increíble, nosotros habíamos ido a cumplir con nuestro trabajo y había salido mal, simplemente eso. No se podía tratar a los jugadores de esa manera.
(...) El avión no aterrizó donde lo hacía siempre; estacionó un poco más retirado. Desde donde nos bajamos tuvimos que ir caminando hasta la estación. Parecía que estaba todo armado para que nos insultaran y nos agredieran; en lugar de protegernos, nos expusieron.
Testimonio de Amadeo Carrizo sobre el Mundial de Suecia 1958 en ARCUCCI, Daniel y Juan Sasturain. La Argentina en los mundiales. Primera edición. Buenos Aires: El Ateneo, 2002. ISBN 950-02-8671-8

"La historia se repite", precepto pigniano tan de moda. Alguien podría agregar que "todos los grandes hechos de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces (...) una vez como tragedia y la otra como farsa". Ahora no importa.
Uno. "Bienvenida" a un plantel: Argentina en 1958 y San Lorenzo 2009.
Dos. 6-1: Checoslovaquia a Argentina en 1958 y Bolivia a Argentina en 2009.

"Y, bueno, es fútbol esto" o "Es el folklore del fútbol" podrían ser dos respuestas ante la indignación que produce tal muestra de vandalismo. Que yo sepa al fútbol se juega en la cancha.
Fuiste de madera o te lesionaste y no pudiste seguir: sos espectador, no protagonista. Protagonista te quieren hacer los domingos a la tarde (y a veces a la noche, también) cuando la silbatina, tu maldita entrada a la popular o tus puteadas al cuatro del equipo rival ocupan por completo las 14 pulgadas del televisor. O cuando conseguís inflar tus bolsillos por la reventa de tickets.
Pero para el fútbol seguís siendo un simple espectador.

sábado 21 de febrero de 2009

Messi por Saviano

Roberto Saviano es un escritor italiano, de mirada enigmática y de postura pensante, muy conocido en la actualidad por su libro Gomorra, que aborda la mafia del sur de Italia.
Saviano es, sobre todo, napolitano y, nacido en 1979, quiso la Fortuna que en su infancia pudiera gozar del mejor Diego Armando Maradona, que con su zurda marcó el ritmo de los años dorados del Napoli.

Lionel Messi es un futbolista argentino, de la ciudad de Rosario, que debió marcharse a España cuando, en la preadolescencia, le detectaron un problema hormonal. Newell´s Old Boys, club donde se formó, no aceptó hacerse cargo de un tratamiento que su familia no podía pagar y quiso la Fortuna que el pequeño, nunca mejor dicho, llevara sus gambetas endiabladas al Barcelona.

La Fortuna lo quiso. Una cosa los une: Maradona. Uno, por ser fanático de su juego; el otro, por ser considerado el sucesor. Por eso, Saviano hizo lo posible por encontrarse con el astro del fútbol actual. Y así lo retrata.

http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2009/02/21/_-01862972.htm